miércoles 8 de febrero de 2012

Expedición previa (I. Socorro 1988)

La primera vez que escuché la historia de Clipperton, fue en marzo de 1988, en aquel entonces me preparaba para participar en una expedición del Club de Buceo Poseidón a las islas Revillagigedo, viaje que organizó y lideró mi padre, el ingeniero Cándido Busteros. En esa época la expedición fue todo un acontecimiento y mucha gente de Guadalajara se interesó, entre ellos el destacado naturalista jalisciense Enrique Estrada Faudón, quien años atrás había realizado estudios científicos en el archipiélago.

Previo a nuestra partida hacia el puerto de Manzanillo, donde nos embarcaríamos en un buque de la Armada llamado Zapoteco, el doctor Estrada nos ofreció una interesante charla sobre Revillagigedo, haciendo referencia a la geología, fauna y flora del lugar, así como de algunas anécdotas, entre ellas una especialmente interesante, ocurrida a finales de la década de los años cincuenta: resulta que cuando la Armada de México llegó al archipiélago para establecer una base naval en Isla Socorro, los marinos mexicanos se llevaron una gran sorpresa al encontrar instalaciones estadounidenses para rastrear satélites; al respecto, el doctor no dudó en mencionar el caso de Clipperton, para resaltar la importancia de no descuidar nuestras islas.

miércoles 1 de febrero de 2012

Santuario Ballenero


Todo inició en mayo de 2002, cuando como amante de la naturaleza y también como colaborador de la organización ambientalista Greenpeace, recibí con júbilo la noticia sobre el Santuario Ballenero Mexicano, el más grande del mundo, creado bajo decreto del presidente Vicente Fox Quesada.

Aquella declaración significó un gran triunfo para muchas personas y organizaciones que durante años habíamos pugnado por la creación de una reserva con una extensión de 3 millones de kilómetros cuadrados, que por lo menos en el papel, tiene la finalidad de proteger a todos los mamíferos marinos que viven o visitan los mares mexicanos.

Entusiasmado me apresuré a escribir sobre Clipperton, pensando que era una magnífica oportunidad para recordarle a la comunidad conservacionista que en el Pacífico existe una isla abandonada, con 425 mil kilómetros cuadrados de Zona Económica Exclusiva (ZEE), que bien podría recuperar México para ampliar su recién creado santuario ballenero.

martes 19 de abril de 2011

Presentan interesante libro en la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística

Expedición al México de Ultramar, un libro de la autoría del Lic. Víctor Busteros Ángeles, fue presentado el pasado 7 de abril en la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco (BSGEEJ).

Como comentaristas de la obra participaron el Ing. Gabriel Gallo González, expedicionario náutico y cofundador del Club de Buceo Poseidón AC, y el Dr. Juan Jorge Rodríguez Bautista, geógrafo y académico. Asimismo participaron el Lic. Eduardo Velasco Briseño, y el Mtro. Julio Alejandro Santillán Becerra, Secretario y Presidente, respectivamente, de la BSGEEJ.

Expedición al México de Ultramar es un valioso documento que describe de manera breve y clara la magnificencia natural, histórica y territorial que posee México en islas oceánicas que se ubican a lo largo del Pacífico. Con éste texto el autor hace un llamado a la sociedad en general para preservar lo que él, con elocuencia, describe como una riqueza extraordinaria, poco conocida y constantemente amenazada.

TTS/abril 11-2011

martes 7 de diciembre de 2010

Carta de lectora, Alejandra M. González

Estimado Víctor:

Leí su libro y al terminar de hacerlo me sentí obligada a escribirle para agradecerle por compartir tan hermoso relato y valiosa información.

Soy una enamorada de México y su naturaleza, desde pequeña me gusta todo aquello que tiene que ver con el mar. Además me fascinan las historias y leyendas de navegantes. Comprenderá que su libro me vino como anillo al dedo.

Lo felicito por su excelente crónica narrativa, verdaderamente me sentí a bordo de un barco, navegando en ese México lejano que muy pocos conocen. Soy una asidua lectora y hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto un libro como EXPEDICION AL MÉXICO DE ULTRAMAR.

Reciba un cordial saludo y mi admiración.

Alejandra M. González

Carta de lector, Noé Angeles

Querido sobrino:

Al terminar de leer tu interesante libro, he quedado gratamente sorprendido por tu gran capacidad narrativa y la amplitud de información que aportas tanto en lo relativo a la topografía de cada archipiélago como a los nombres de cada especie de seres vivos que los habitan.

Lo anterior hace que el lector sienta estar presente en cada paso que el ALBATRUZ realizaba en su viaje, así como en las diferentes inmersiones submarinas que el grupo realizaba en los actos de buceo.

Me siento orgulloso como tío tuyo y, como mexicano, agradezco inmensamente que alguien se preocupe tanto porque nuestro país conserve los territorios que nos corresponden históricamente y que por negligencia u otros motivos, estén siendo aprovechados por extraños. Espero que alguien de buena intención, integrante de nuestro gobierno, lea tu libro y proceda a disponer lo conducente, para proteger al MÉXICO DE ULTRAMAR.

Te envío un fuerte abrazo

Noé Angeles López

Carta de lector, Pablo Aguilar

Hace un par de días terminé de leer el libro “Expedición al México de Ultramar” del ambientalista Victor Busteros Ángeles (ir a su facebook sitio web de su libro) donde el autor narra la travesía realizada en el barco “albatrus” para visitar el territorio Isular del pacífico Mexicano así como la Isla Clipperton o de la Pasión.

El relato se encuentra lleno de datos Históricos bastante interesantes, destacando la investigación junto con sus compañeros de viaje, entre ellos la periodista Adela López sobre Clipperton. Además el autor proporciona mas datos sobre la historia de cada una de las islas visitadas y por supuesto retrata la expedición y las peripecias así como los desazones durante la travesía.

Además se agrega mucho sobre la flora y fauna, las especias endémicas del rico México Isleño, de igual forma nos invita a concientizarnos del peligro que corren estas islas de los diversos riesgos provocados por el hombre, claro está entre ellos el olvido gubernamental.

El lenguaje que el autor desarrolla a lo largo del libro es bastante entendible y amistoso, que te envuelve en cada uno de los relatos lo que te hace sentirte incluso familiarizado con los personajes del libro y hatsa podría abrite el apetito los platillos del cocinero “Pachi”.

Es un libro que recomendaría ampliamente para aquellos amantes del mar y de las Islas, también pues para los amantes de la historia de México y aquellos que nos apasiona el tema de Clipperton, además ahora en épocas de celebrar nuestro México son lecturas para conocer las fronteras mas allá de las costas que tiene nuestro país y que el autor nos acerca mas a ellas con sus relatos.

Debo admitir que se siente una envidia, pero de la buena, al autor por tan impresionante travesía, pero es bien cierto que su experiencia nos la comparte de manera muy interesante.

El libro se puede adquirir ya en las librerías “Gandhi” a través de éste link o también se pueden poner en contacto con VIEWMEDIA, S.A. DE C.V. la Srita Elena Esparza al Tel: 55457310 horario de oficina en la Ciudad de México, los costos pueden variar.

Pablo Aguilar
http://interat.net46.net/aguilarWS/?tag=victor-busteros-angeles

Carta de lector, Javier Bermúdez

Víctor:

Acabo de concluir la lectura de tu libro Expedición al México de Ultramar, y antes que nada deseo felicitarte por esta magnífica narración en la que enlazas con mucho tino los aspectos legales, históricos, geográficos, ambientales, de aventuras, de nuestras islas del Pacífico mexicano, con datos y relatos que no se encuentran normalmente en los libros técnicos sobre cada materia. Me gustó el tono y el estilo para describir nuestras riquezas naturales, que como país lamentablemente hemos abandonado y olvidado, como muchas otras riquezas que poseemos y que no valoramos ni defendemos.

Se me hizo muy interesante tu llamado a rescatar a nuestars islas de la situación de abandono en que se encuentran y creo que en ese campo hay mucho qué hacer, sobre todo si los ciudadanos interesados, pero principalmente las organizaciones de la sociedad civil encuentran una estrategia clara para que ese mensaje llegue a nuestras autoridades, que es el principal defecto que encuentro en el trabajo de ONG´s, ya que sus excelentes propuestas se quedan en el tintero y como meros planteamientos teóricos que no trascienden y se trasladan al foro de la discusión de los órganos del poder, que es donde debieran estarse discutiendo, porque traen el aval de la ciencia y el conocimiento.

Trabajo en el Senado de la República, con un Senador de Baja California Sur que se ha ido interesando e interiorizando en el tema de las islas, por obvias razones de su origen, y por ello me he metido en el tema, descubriendo la grave deficiencia que arrastramos de una legislación secundaria sobre la materia y la escasa y desarticulada atención del Gobierno federal a esta materia, que insisto, debiera ser de primera importancia. Incluso presentó hace meses un punto de acuerdo en la materia, a raíz del cambio discrecional y sorpresivo del nombre de la Isla Cerralvo por Jacques Costeau, el cual no ha sido dictaminado aún.

En las pocas ocasiones que en comisiones (Medio Ambiente) se ha tocado el tema, no ha habido interés, a pesar de que éste debe enfocarse sobre todo desde la perspectiva ambiental; ya no sólo para declararlas áreas naturales, porque un simple decreto no resuelve sus problemas, sino que requieren de que estos se atiendan de manera integral.

De ahí la importancia de tu libro, que sirva de acicate para que surjan más voces que exijan mayor atención sobre a nuestras islas y se eviten tristes experiencias como las que narras en él. Considero que debes de seguir tratando el tema porque no debe terminar ahí lo que has escrito y tus propuestas. Además quiero felicitarte porque escribes con muy buen estilo, como si fueses escritor profesional.

Por último, sólo te diría que de haber otra edición corrijas algunas faltas de ortografía (sobre todo recurres mucho a la palabra "bastas" para expresar cantidad, la cual se escribe con "v") y algunas imprecisiones (mínimas) de lenguaje, que son pecata minuta, pero que le aportaría aún más a tu excelente obra.

Gracias por tu atención.

Javier Bermúdez